Convicciones o convenciones
- 3 jun 2020
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Editorial “Entre todos” junio 2020
En un tiempo en el que el ejercicio de la reflexión y la toma de postura por convicciones parecen pasados de moda, asistimos a la revolución cultural de lo convencional. ¿En qué difieren estos términos? En que una persona con convicciones sustenta una forma de pensar que eligió y defiende basado en la certeza de que es la verdad, al menos para sí, y tiene sólidos argumentos para defender esta postura que mantiene en el tiempo, a pesar de los vaivenes de las modas culturales.
La convención, en cambio, según el diccionario de la RAE, es toda norma o práctica admitida tácitamente, que responde a precedentes o a la costumbre, es decir, se admite algo como verdad por el solo hecho dela costumbre o por la aceptación tácita de parte de la sociedad, sin un sustento objetivo. Y por su misma definición, cambia con el tiempo, de acuerdo a las tendencias culturales del momento.
Este cambio de paradigma afecta en forma sustancial la vida de la sociedad, en especial, cuando las posturas por convención se inician a partir de quienes detentan el poder en las naciones o influyen en la opinión pública por su ascendiente como personalidades del arte, de las ciencias, del deporte, de la política, de la música, etc.
Cuántas personas son católicas por convención, no se han preocupado de fundamentar sus creencias religiosas en forma sólida, por distintos motivos –falta de interés, falta de oportunidad para profundizar en la fe, a causa de experiencias negativas de la vida o de la Iglesia–, de tal manera que cuando una moda cultural del momento no concuerda con esa convención religiosa, se abandona la fe, así como así, en forma similar a como
cuando uno se cambia de ropa. Lo comprobamos en forma reciente, en el debate sobre el aborto, la gente que abdicó de la fe católica por estar en desacuerdo con la defensa de la vida desde su inicio, en la concepción.
En este mes en que recordamos un nuevo aniversario de la creación de nuestra bandera patria, el 20 de junio, agradezcamos a Dios por las firmes convicciones de los patriotas de nuestra naciente nación, que no pensaron en obtener beneficios propios, sino en la grandeza y el futuro de nuestra Patria y, por ello, fueron coherentes
con sus principios hasta la entrega de la vida. “Rara avis” en nuestros tiempos...
Que nuestra Mater Dei, nos regale integrantes del sanatorio y dirigentes del gobierno con sólidas convicciones para construir una patria más humana, allí donde desarrollamos la tarea que Dios nos confió.
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